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OID MORTALES EL LITIO SAGRADO

Actualizado: 17 oct 2023

Argentina posee el 20 % de reservas del mineral más buscado del momento. Sin embargo, las limitaciones a la hora de pensar una estrategia pueden impedir explotarlo de la mejor manera.


La electromovilidad se transformó en una industria hiper demandante, a partir de la necesidad de una transición a energías más sustentables. Esta demanda permitió que, aún, con una multiplicación de la oferta, suba el precio del mineral.


Argentina, Bolivia y Chile tienen el 60% de las reservas mundiales de litio. En nuestro territorio se explotan dos proyectos, el Fénix en Catamarca administrado por la norteamericana Livent; y en Jujuy la australiana Allkem explota el Ptoyecto Olaroz. Este año se fusionaron para crear la empresa más importante del sector minero, en lo que tiene que ver con el mineral.


Mientras que el sector privado se mueve de forma rápida y darwiniana, adaptándose a las necesidades del mercado y las leyes; el Estado, lento, pesado y desadaptado, no logra -o no quiere- transformar esta oportunidad en un motor de desarrollo.


Fuente: Télam


Se espera que estos proyectos, más los 38 que se encuentran en desarrollo o exploración, permitan en 2027 exportar U$D 4000 millones. Sin embargo, debido al esquema liberal que gobierna el sector los beneficios serán menores de los que podría rendir.


Con lo cual, esto no significa que se deba llevar adelante un régimen como el boliviano que, debido al extremo celo con el que cuida sus reservas, impide la inversión y explotación de un recurso que puede generar el ingreso de divisas para las economías.


Pero sí pensar en el modelo chileno, el cual demostró que por ahora es el que le saca mayores beneficios al extractivismo, si es que ese es el deseo estratégico de la Argentina, dejando de lado la posibilidad de generar valor agregado y desarrollo de baterías de litio, como es el anhelo de algunos sectores políticos.


Una clara diferencia entre modelos se revela en la recaudación, en Argentina las regalías para las provincias son del 3% en boca de mina, mientras que en el caso de Chile las regalías van entre 6,8% y 40% con un esquema de retenciones móviles, que varía en función del precio.


De esa manera, Chile tiene una producción mucho mayor que la de Argentina, recauda mucho más, tiene más exportaciones y emplea más gente. La falta de consensos, la proliferación de miradas distintas, impiden una visión estratégica y el desaprovechamiento de una gran oportunidad.





Hoy las exportaciones de litio son el 0,8% de las exportaciones totales de Argentina, en el escenario más positivo podríamos llegar a 5% en una década. Por lo que el litio no tiene como destino reemplazar al complejo agroexportador. No tiene siquiera la potencialidad de Vaca Muerta, porque no es una fuente de energía, como el petróleo o el gas, que se consumen para mover la economía.


La industrialización de la materia prima en suelo patrio debe ser política de Estado, pero los sectores que ansían la gobernabilidad del país tienen visiones distintas de este tema y, finalmente, tampoco se tiene en claro el horizonte.





Si bien existe avance en el desarrollo de baterías a partir de Y-TEC, la empresa que YPF creo para el sector y las investigaciones cada día son más y de mayor calidad. Estas no vienen acompañadas de políticas estatales que fomenten y estimulen demanda, como puede ser la exigencia de la transformación a electro movilidad del parque automotor de transporte publico.


En última instancia, quienes viven cerca de los salares no ven progreso y si destrucción. Los pobladores y comunidades originarias no son consultadas y los métodos de extracción afecta su ecosistema. Sería interesante postular aún extracción más amigable con el planeta tierra y generar valor agregado desde ese lado.


Fuente: Télam


Los gobiernos provinciales hacen mucho por atraer inversiones extranjeras, permitiendo la extracción bajo cualquier costo, y dedican muy poco a pensar una política productiva y tecnológica en torno a la minería de salar, por ejemplo, desarrollando métodos más sostenibles o desarrollando proveedores.


A este Estado fundido y endeudado le cuesta hacer pie. Vende materia prima y ni siquiera puede comprar productos manufacturados. Por otro lado, los compradores llevan a su tierra toda la cadena que agrega valor al sector, generando a su vez un mercado interno que mueve la rueda de sus economías.


Es hora de ver más allá. De crear oferta y demanda sin inyectar dinero. Aprovechar la materia prima y desarrollar con ella un sector e impulsarlo. Respetando el ecosistema y las comunidades. Es difícil, pero más aun sin una visión estratégica y una política de Estado.


Con lo cual, una posibilidad puede ser aspirar a una serie de regulaciones que exijan cierto grado de energía sustentable para empresas que quieran ser proveedoras del Estado. Normas de calidad que apunten a electromovilidad en empresas del sector de transporte publico de pasajeros y carga.


De esta forma entender que: si el litio no es un motor de desarrollo, ni mejora la calidad de vida; si no es extraído de manera sustentable y amigable con los ecosistemas, entonces que siga perteneciendo a su lugar sagrado desde la visión de los pueblos autóctonos.


Conferencia de J. Milei donde opina sobre el derecho a la propiedad sobre los ríos


 
 
 

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