top of page

NOTICIAS FALSAS, ENOJOS VERDADEROS

Actualizado: 9 dic 2023

Las Fake News se consolidaron como un nuevo genero discursivo dentro de redes sociales y medios masivos. Poseen formas típicas relativamente estables en cuanto al estilo verbal y la composición: son el combustible de la ira.



Desde un análisis parcial, que no necesariamente podrá abarcar todo el fenómeno, se puede percibir que las Fake news se asemejan a las noticias convencionales, pero, además de diferenciarse por usar información falsa, interpelan a los públicos y audiencias a partir del componente emotivo más que al racional.


Son utilizadas como estrategia comunicacional discrecional, acuden a aspectos emocionales, a la ‘sentimentalización de la comunicación’ apuntando a determinadas ideas, sentimientos y emociones que tienen las audiencias sobre algún tema.



Actúan sobre sentidos y razones ideológicas previamente cimentadas en el barro que configura al sentido común de la población. Refuerzan prejuicios y activan miedos ancestrales reciclados que vuelven más agresiva la chance de la viralización; proceso que se explica por los algoritmos, pero también por variables sociales.


Dentro de las cientos de discusiones que se dan al respecto de este tema, central para las democracias, se encuentra el debate por la autopista que permite la difusión de la información falsa: las redes sociales y la web.


Se las señalaba como plataformas horizontales que promovían la libertad de expresión, uno de los rasgos democráticos por excelencia. Años después, internet, se convirtió en un antro repleto de noticias y usuarios truchos, trolls, bots y diversos actores, de dudosa procedencia, con misiones claras: ser soldados en la guerra de la información.




Una vez que sin darse cuenta se difunde un artículo, imagen, video o meme engañoso o fabricado, la siguiente persona que lo vea en sus redes sociales probablemente confíe en el afiche original y decida difundirlo. Vertiginosamente y a gran velocidad, las fake news son impulsadas por redes de par a par.


Entonces, las noticias falsas en su ADN son una creación y difusión deliberada de información que se sabe es falsa y apunta a las emociones violentas de las personas. Su ecosistema es la era digital y su hábitat es la web. Corren por las redes sociales, en primer instancia, logrando su éxito máximo en el momento que son reproducidas en un medio tradicional.


Pero, a esta industria de la mentira que alimenta odios y miedos de los ciudadanos en base a mentiras disfrazadas de noticias, ¿quién las financia y por qué?


El caso más emblemático, el que se cree que dio origen al fenómeno, puede responder de forma parcial estas preguntas. En el mismo, se explican las relaciones entre: política y grupos económicos concentrados, que llevan adelante esta técnica con aspiraciones de poder.




Cambridge Analytica fue una compañía privada británica que combinaba la minería de datos y el análisis de datos con la comunicación estratégica para el proceso electoral. Saltó a la fama en 2018 al verse involucrada en el llamado «escándalo Facebook-Cambridge Analytica».


Su plan era irrumpir en Facebook y cosechar los perfiles de millones de usuarios en Estados Unidos; usar su información privada y personal para crear perfiles psicológicos y políticos sofisticados, y luego llenarlos con anuncios políticos destinados a trabajar en su maquillaje psicológico. La compañía creó los perfiles psicológicos de 230 millones de estadounidenses.


El bombardeo incesante fue con noticias falsas, particularmente creadas pensando en las necesidades de sus clientes que pagaron esas campañas. Algunos de los clientes más celebres fueron Donald Trump y admitieron haber trabajado para sectores opositores a Cristina Kirchner en Argentina.

Aún a sabiendas de estos antecedentes, donde se movilizó a toda la “inteligencia digital” intentando explotar irracionalidades en lugar de superarlas, a partir de noticias falsas, el fenómeno sigue creciendo y ya es imparable, se volvió el arma fundamental de un sector político con aspiraciones a dominar el mundo.




Las campañas políticas se vuelven cada días mas "sucias", pero no necesariamente se basan en informaciones falsas que interpelan directamente las vidas privadas de los rivales en la contienda por el poder. Exceden lo que se podría considerar chimentos y a puntan a una construcción de la realidad social.


Es decir, se fabrican informaciones falsas en formas de noticias o videos virales, con el fin de transgredir lo dado para generar caos. Un ejemplo claro fue durante la pandemia, el uso de la fake news para crear una conspiración, de tamaño internacional, que se oponía al cuidado a través de la vacuna, y que pronto fue capitalizado por lideres que emergieron para dirigir estas masas disconformes.


Con lo cual, ayudan a crear una cosmovisión en las personas que -en suma a las variables de inestabilidad económica y social a nivel mundial- más tarde sera su base electoral. Siendo esto una estrategia y táctica comunicacional, que se da de manera repetida en las ultras derechas con pretensiones electorales a lo largo y ancho del planeta.




OPINIÓN

Lo que subyace es la creación de una ciencia que está orientada hacia el desarrollo de tecnologías de conducta que verá a los sujetos manipulables, más que como agentes racionales. Que emana en el universo digital donde los individuos están experimentándose como agentes libres y autónomos de sus propias vidas pero están mucho mejor controlados e “impulsados” en la dirección deseada.

La utilización de noticias o información falsa juega el rol de desgaste del rival político, a partir de erosionar las mentes hasta proponerles el hartazgo. El bombardeo es incesante, la táctica es invadir y no dejar respirar al sujeto que recibe incansablemente información y que la comparte cuando sus emociones son interpeladas. "Miente, miente que algo quedara" dijo Joseph Goebbels.


Pero, el "miente, miente" tiene otra dinámica en 2023. La superabundancia informativa, la revolución digital, las redes sociales y el acceso a las mismas por gran parte de la población, propone la dilución de las fake news entre el resto del caudal, logrando ser casi indetectables a la percepción del común de las personas.


Las cuentas y perfiles de redes sociales difunden estas desinformaciones alimentando al mecanismo de los algoritmos; en pocos segundos se distribuyen a los perfiles elegidos por sus consumos, las fakes que puedan darle forma a su relato. Llega un momento donde la distinción de lo veraz y lo falso no pueda, ni quiere, ser corroborado.


La cuenta de Instagram "coherencia por favor" se suma a las fakes news



Es por ello, que este fenómeno y proceso de desinformación abarca absolutamente todas las temáticas y todas las aristas. Pueden encontrarse informaciones falsas, creadas deliberadamente y viralizadas sin estupor, en: salud, educación, economía, alimentación, etc. y, también en el tema central de este blog, Energía.


Este funcionamiento, de desinformación creada y distribuida, en relación a la temática de la energía, fue llevado adelante por grupos antagónicos al oficialismo. Con una dinámica particular y demostrando el grado de incredulidad que esperan de las personas o la psiquis extenuada de ciertos sectores de la sociedad.


En este sentido, esta fake news superó con creces las posibilidades racionales de las personas. Quienes la viralizaron prefirieron creer, sin detenerse a pensar las posibilidades de que sea cierta la información. Se trata de la negación de la construcción y de una falsa inauguración del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner.


El conductor de Radio Horacio Cabak también se sumao a la fake news.



EL gasoducto fue una obra de ingeniería de un tamaño poco visto en las ultimas décadas, de gran importancia para el autoabastecimiento energético, como también para la exportación de gas natural. De la misma participaron bastos sectores de la economía, fue necesario importar materiales y una inversión fenomenal del Estado.


Con lo cual, sospechar de malversación de fondos, sobornos, favoritismo o corrupción están dentro de las posibilidades -no deseadas, pero esperables- de la lógica de los negocios de la obra pública, en esta parte del mundo y en cualquier otra. Muy distinto es sospechar que la obra no se haya llevado adelante.


La magnitud de la falsedad de la información -casi- la vuelve una conspiración. En la cual miles de personas deberían haberse puesto de acuerdo para ocultar una obra de 573 km, que atraviesa 4 provincias y que involucra unas cuantas empresas.



OPINIÓN

Por así decirlo, quienes crean y difunden fake news buscan en el enojo y en las redes, la autopista que las potencie. Esperan que los sentimientos negativos que generan, provoquen un mal estar generalizado, que conlleve al desgaste y la erosión de la figura antagónica o del rival político.

Lorena Villaverde, diputada electa en Cipolletti por La Libertad Avanza, crea una fake news


Lorena Villaverde, diputada electa en Cipolletti por La Libertad Avanza, se filmó en el kilómetro 766 de la Ruta Nacional 22, entre Chimpay y Chelforó. Este suceso es interesante porque se hace explicito el momento de la creación de la falsa noticia. Se elige adrede desinformar y utilizar la emoción violenta para comunicarse con sus seguidores.


El proceso del caso mencionado tiene la siguiente dinámica: la operación es iniciada por una cuenta de la red social X (ex Twitter) con una notoria tendencia ideológica; otros usuarios comienzan a subir videos similares; una Diputada por La Libertad Avanza se suma a los retwitts; llega a millones de personas vía WhatsApp; y luego a los medios.



La cuenta de Twitter "Indignadosxd" sube contenido viral y fake a su perfil.



Como se viene desarrollando en este caso, los actores son varios y cubren distintos sectores de la comunicación. Algunos podrán haber sido engañados, tanto como engañadores, por no chequear la veracidad de la información que retransmitían. Quizás, por caer en la lógica de la velocidad con la que se debe comunicar o tener la primicia explosiva.


Otros actores, simplemente, son engranajes de un mecanismo superior que tiene metas y objetivos claros. El engaño es una estrategia y no tiene inocencia. Pertenecen a una armada, un ejercito, que dispara desde los medios y redes.


La situación comprometió a periodistas que no necesariamente comulgan con las ideas, o la forma de hacer política, del oficialismo. Por ejemplo, Antonio Laje quien mostró su preocupación por el avance de las fake news como método estratégico comunicacional.



La circulación de información falsa, socaba los cimientos de la democracia y la pone en riesgo. La desinformación y con ella la búsqueda del enojo colectivo, puede devenir en rebeliones poco claras y desarticuladas. Como, por ejemplo, la toma del Capitolio tras la derrota de Trump; o el asalto al Congreso en Brasil, tras la derrota de Bolsonaro. Ambas luego de la divulgación de la idea de fraude.


En este sentido, la creación de fake news preocupa a los Estados que buscan la manera de combatirlas. Aunque en esta época de posverdad parece ser que la veracidad esta dada por la afinidad ideológica: uno/a cree lo que quiere creer y lo que comparte consigo normas y valores.

 
 
 

Comentarios


bottom of page